El precio de la devoción
«La Biblia dice: “Niégate a ti mismo, toma tu cruz y sígueme”. Y lo más sorprendente es que una de las historias más impresionantes de adoración no es la de alguien que cantó una canción, sino la de alguien que rompió algo muy preciado para poder derramarlo sobre Jesús. Y se trata de la mujer del frasco de alabastro».
Tuvo que romper ese frasco para poder derramar sus aceites, esa fragancia, y ungir a Jesús en preparación para su entierro. Por eso, es posible que mucha gente le dijera que estaba loca por haber roto algo tan valioso, tan caro. Pero para ella, el precio no importaba; lo único que importaba era su agradecimiento y adoración a Dios: su acción de gracias ante el Señor.
Así que tengo que preguntarte: ¿qué estás dispuesto a entregar al Señor? ¿Le estamos entregando todo lo que tenemos, sin importarnos el precio? Es ese sacrificio, esa entrega total, lo que ella nos muestra al negarse a sí misma para poder seguir a Jesús.
Puntos clave
- Adora con valentía
- La belleza de la rendición
- La gratitud en la práctica
La historia de la mujer del frasco de alabastro es uno de los ejemplos más profundos de adoración que encontramos en las Escrituras. Ella no se limitó a dar una parte; rompió algo valioso e irremplazable para ungir a Jesús. Muchos interpretaron su gesto como un derroche, pero para Jesús fue una hermosa preparación para su entierro y una muestra de su profunda gratitud.
Estamos llamados a vivir con ese mismo espíritu «de alabastro». La adoración valiente significa identificar aquello que más apreciamos —nuestro tiempo, nuestra reputación o nuestros recursos— y estar dispuestos a renunciar a ello por Su gloria. Cuando salimos de nuestra zona de confort, desprendemos una fragancia de fe que llega a todos los que nos rodean.
